Bazares Melcadona

El Correo del Sol. Gustavo Duch. 25 de febrero de 2013
 

Preocupa leer sobre la alimentación industrializada que actualmente se produce en China y que se exporta a todo el mundo, mientras las comunidades locales campesinas del país ven cómo se empeoran sus medios de vida; todo por la maldita carrera de rebajar costes para ganar competitividad.

Preocupa saber cómo envenenan a la tierra con pesticidas y a los animales con hormonas y antibióticos.

Preocupan las barriguitas enfermas de niñas y niños en algunas escuelas alemanas por comer fresas traídas desde la China contaminadas con norovirus.

Preocupa ver en las estanterías de Mercadona calabazas importadas de Panamá (mientras la huerta valenciana va empequeñeciéndose) o aceite de Túnez (y en Andalucía los jornaleros y jornaleras no encuentran dónde poner su esfuerzo).

Preocupa analizar las declaraciones del presidente de Mercadona, Juan Roig, cuando hace llamadas a ‘trabajar más al estilo de los bazares chinos’.

¿Estará pensando en inaugurar bazares de comida Melcadona?

melcadona1

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4 respuestas a Bazares Melcadona

  1. Si preocupa y mucho. Sin embargo, a veces caemos en la tentación: Yo, uno de estos días, he comprado cerezas de Chile. Me pregunto por qué y sólo puedo contestarme que ha sido por darme un capricho y me recomiendo a mí misma no volver a caer. Gracias Gustavo por hacernos reflexionar y por darnos la información que necesitamos. Un abrazo.

  2. Reblogged this on Maribel and commented:
    Cuánto para pensar!!!!!

  3. Gabriel de Labra dijo:

    Ojo, no nos confundamos con las nacionalidades. Prefiero unas calabazas importadas de Panamá de una cooperativa de pequeños agricultores que unas de la huerta valenciana subvencionadas con dinero de la PAC. El problema no es el país de donde vienen sino el modelo de producción. Creo que en eso estamos de acuerdo, no es así?

  4. José Manuel dijo:

    Los ganaderos de la sierra de Huelva estamos desapareciendo mientras en los melcadoma venden embutidos y jamones de no se sabe donde . Es un insulto para las personas campesinas del lugar que en un súper situado en la zona no hay ni un solo producto del lugar. Consumir local es conservar la vida de estos pequeños pueblos . Es una forma de rebelión desde abajo , la que podemos hacer todos cada día. Gracias Gustavo por ayudarnos.

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