CRISIS ALIMENTARIA

Septiembre 2011, REVISTA ECOLOGISTA, Gloria Martínez y Gustavo Duch

Algo no va bien cuando el diccionario –o nuestro uso del mismo- se queda sin recursos. Al drama de levantarse por la mañana, cada mañana, y no saber qué vas a poder comer tú y tu familia, le llamamos ‘crisis alimentaria’. Cuando comer pepinos, brotes de soja o carne de cerdo puede –dicen- causarte una indigestión, le llamamos ‘crisis alimentaria’. Y si de la noche a la mañana, por arte de birlibirloque, los precios de la canasta alimentaria suben por las nubes, a eso… ¿cómo le llamamos? Pues sí, ‘crisis alimentaria’ evidentemente.

Un embrollo semántico por falta de lucidez. El capitalismo es lo que tiene, que nos latifundiza los conceptos y los disimula creando el eufemismo único: ‘crisis alimentaria’ para no tener que sonrojarse hablando de hambre, pérdida de soberanía alimentaria, especulación, envenenamientos industriales…

Las  crisis alimentarias, cualquiera de éstas tres, no son algo coyuntural.  (artículo completo)

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