Gripe A: ¿Y los cerdos?

Diario de Navarra. Gustavo Duch. 19 de abril de 2010

Un año después del inicio de la gripe H1N1 hemos aprendido mucho del sistema sanitario mundial. Investigaciones y denuncias a contracorriente han sido claves para desvelar los tejemanejes de la industria sanitaria junto con –digamos- el beneplácito de gobiernos y de la Organización Mundial de la Salud. Pero ¿qué hemos aprendido del sistema agroalimentario? Seguramente ustedes recordaran que lo que hoy llamamos Gripe A era denominada Gripe porcina, mostrando su relación con los virus influenza que se desarrollan en los cerdos. Y quizás también tienen presente una de las primeras suposiciones del origen del foco infeccioso, al niño Edgardo Hernández al que se le diagnosticó la enfermedad en el pueblecito de La Gloria en el Valle del Perote, México. Casi automáticamente no se dudó en señalar como principal sospechoso del contagio a las granjas Carroll instaladas en la zona. La relación de esas granjas industriales porcinas con la nueva gripe parecía evidente. Pero esa opción no se ha confirmado técnicamente por varias razones. La primera es que según los informes de los que dispone el Gobierno de México en estas granjas no hay gripe porcina y por lo tanto no puede ser la fuente contagiosa. Lamentablemente la información que utilizan los órganos competentes de México son sólo las informaciones que facilitan los veterinarios de la propia granja. La segunda son los resultados en la población de La Gloria. Una muestra del 10% de las 450 personas afectadas de algún proceso respiratorio, de una población total de 3.000 habitantes, ofreció, curiosamente, sólo un caso positivo: Edgardo.

Esas son las informaciones oficiales que contrastan con las presentadas recientemente por el profesor de Economía de la Universidad Autónoma de México, Octavio Rosas Landa a través de un documental disponible en http://www.grain.org. El documental y el trabajo de Rosas dejan claro el malestar de las poblaciones de dicha región hacia instalaciones como las granjas Caroll a las que acusan del contagio de la gripe y otros impactos sociales y ecológicos que les ha llevado a movilizaciones y reivindicaciones desde el 2005. Granjas Caroll pertenece a la mayor empresa productora de cerdos en todo el mundo, la estadounidense Smithfield Foods, y al igual que las otras granjas se fueron instalando en el Valle del Perote a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá. Sin aranceles de protección en las fronteras, el maíz de los Estados Unidos altamente subvencionado penetró rápidamente en el mercado mexicano empobreciendo a los agricultores locales. Mientras tanto Smithfield recibía denuncias por su comportamiento ambiental y por el trato dado a sus trabajadores allí donde estaba instalada. Algunos ejemplos: En 1985 un juez de la Corte de Justicia de Estados Unidos multó a Smithfield por contaminar el río Pagan, de Virginia. En 2000, organizaciones ambientalistas documentaron 36 demandas contra las operaciones de Smithfield en Carolina del Norte. En su informe de 2005, ‘Sangre, sudor y miedo’ la organización no gubernamental Human Rights Watch denunció los abusos de Smithfield y otras empresas cárnicas y avícolas de Estados Unidos realizados sobre sus trabajadores: dificultades para la sindicación, pocos medios para evitar lesiones y accidentes durante los trabajos y explotación de mano de obra inmigrante.

Así pues, la pobreza generada y las facilidades del gobierno mexicano permitieron la deslocalización de parte de la industria porcina de los EEUU hacia México donde se tendrán que preocupar menos por las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, y donde el seguimiento de las leyes medioambientales es mucho más laxo. Y aquí radica uno de los problemas: En instalaciones como las Caroll se albergan en cada uno de los módulos a unos 18.000 cerdos. En su caso, multiplicado por 8 módulos suponen más de 90.000 cerdos en una instalación. Granjas de este tamaño requieren de un manejo muy riguroso para minimizar sus efectos contaminantes. Pero buscando el abaratamiento de la producción, deslocalizar es sinónimo de rebajar los umbrales de seguimiento. El documental citado muestra cómo en las Granjas Carroll los cerdos muertos no son siempre incinerados, como marcan las normativas, sino depositados en fosas. Los desechos líquidos de las granjas se mantienen en unas lagunas de oxidación sin una correcta impermeabilización y todo muy cerca de suministros de aguas para la población. Más allá de los graves problemas ecológicos que se ‘exportan’ a países empobrecidos, este modelo de granjas no aporta ninguna riqueza a la zona: emplean a muy pocas personas, 12 o 13 por granja y la alimentación de los animales no se hace con sus productos locales sino con pienso que trae la propia multinacional. En definitiva, tenemos un negocio de producción de carne barata que buena parte de ella se vende después en los McDonald’s de los Estados Unidos a los emigrantes mexicanos. El virtuosismo perfecto. Muchos datos a la vista y ninguna reacción al respecto. ¿Qué fuerzas y qué intereses protegen a esta industria intensiva?

2 comentarios en “Gripe A: ¿Y los cerdos?

  1. soy un ganadero de porcino en la provincia de Navarra y bueno solo me queda darle las gracias por lo bien que nos deja en el sector, y de paso le invito a que visite cualquier explontacion industrial de porcino en esta provincia y luego de su opinion, pues me temo que tiene usted una idea muy equivocada de lo que son las explotaciones en este momento, reciba un cordial saludo de un ganadero de porcino a mucha honra

  2. Hola, siento la exposición del comentario anterior. Creo que no ha querido decir esto el autor, si bien estas granjas son intensivas y aunque tengan reconocidos análisis por sus veterinarios, siempre están dentro de la “legalidad” para control de calidad de este tipo de granjas que pudiendo cumplirlas perfectamente bien, no es el caso que ocupa, creo yo, al autor. Pues cierto es que en ganadería y agricultura intensivas, es más el riesgo que la propia cría de animales o de plantas lo que alarma a la población. ¿ Por qué ?, pues como de cajón de madera, creo, el riesgo siempre es mayor, aunque haya análisis, etc . . y por tanto el empresario juega con cantidades de dinero grandes en inversión, por loq ue no está dispuesto a que le “tiren” el negocio así porque sí. Pienso que una de las cosas que el autor del artículo quería exponer es esta cuestión de intensividad = No puedo perder pase lo que pase y caiga quién caiga. De hecho y de todos es conocido que muchos jamones españoles algunas veces, se hacen en las empresas que se dedican a ello, en plan industrial, trayendo los jamones, muchas veces, otras a lso propios cerdos del Centro de Europa, versus Hungría, u otros países, para después ser tratados en las plantas de la emrpesa, donde se “supone” se curan par ser jamones. Se meten en cámaras frigoríficas muy muy grandes y algunas veces se les inyecta grasa para obtener la famosa beta de grasa para un jamón. Pueden ser de Recebo, la mayoría de las veces. Después se lonchea y se sirve en packs empacados al vacío en los diferentes supermercados que a su vez trabajan las marcas curiosamente de las multinacionales que son también propietarias de estas empresas. Es decir, todo queda dentro de la propia multinacional. Aunque haya en los supermercados muchíísimas otras marcas, por supuesto. LA ganadería intensiva da lugar a estos casos, y digo o creo que es normal. Otra cosa es que el Humano, se preocupe o se de cuenta de qué come, cómo está preparado y de si es bueno o no para su salud, tanto a corto como a largo plazo. De la Gripe, igual que las vacas locas, creo que no se puede alimentar a un animal vegetariano rumiante de toda la vida , dde pronto con piensos que muchas veces llevan restos animales óseos de otras especies, defendiendo tal costumbre actual, como que es fuente de Nitrógeno, y nada más lejos. O sea que mientras se le de un alimento nitrogenado al animal, da igual de dónde provenga y permítame, creo que esto no es así, sino ellos mismos comerían pollos o conejos y dejarían de convivir juntos en la misma granja, creo. Gracias por dejarme expresar sin ánimo de ofender, tan solo de plantear otro punto también muy válido del propio consumidor. Gracias. Feliz Navidad 2.011 y Año Nuevo 2.012.

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