EL ABCD DE LA CRISIS ALIMENTARIA

La Jornada de México, noviembre 2012. Gustavo Duch

Hace unas semanas, coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación, se nos alertó de una nueva subida de precio de los alimentos, con repercusiones que ya se contabilizan en los registros funerarios de los países más vulnerables, sobretodo en el Sahel. El argumento difundido, las malas cosechas que tuvo la agroindustria este año en Estados Unidos, ya sabemos que es mitad mentiroso, mitad incompleto, y por suerte la información se nos amplia y las verdaderas causas afloran: el precio de la materia prima sube -como en las anteriores crisis alimentarias- por (a) las grandes cantidades de cereales que se destinan a elaborar combustibles (¿recuerdan hace seis y siete años cuando se advirtió de los inconvenientes de esta nueva tecnología?); (b) por la especulación que de las futuras cosechas se hace en las bolsas financieras; y (c) -esto es más novedoso- por la cada vez mayor cantidad de tierra fértil que está pasando de las manos campesinas al patrimonio de bancos, empresas y fondos de inversión.

¿Quién está en todos esos negocios a la vez? ¿Quién hay detrás de la carne, del pan, de la pasta, de la leche… y no lo sabemos? ¿Quién tiene en el mismo local estanterías repletas de agrocombustibles hechos de maíz, lineales con piensos de soja para el engorde de animales y, un pasillo más allá, una mesa con un gestor que ofrece pensiones ligadas a la compra de hectáreas en Etiopia o bonos financieros referenciados al precio del trigo? Los cuatro ‘compro, vendo y especulo’ de la comida a los que me refiero son, por este orden: ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus, conocidos por sus iniciales como los ABCD de la comercialización de materia prima. Cuatro empresas con sede en los Estados Unidos que, si inicialmente consiguieron dominar y controlar el mercado mundial de los granos básicos, cereales y leguminosas, han ido ampliando en los últimos años sus negocios a estas nuevas áreas.

Son cuatro establecimientos, cuatro bazares, como esos que tienen todo lo que puedas imaginar y lo que no. Desde una jarra con forma de vaca para servir la leche por sus ubres de cerámica, al siempre imprescindible cazamariposas entre la estantería de ropa íntima y las útiles llaves de ferretería o  sacos de tierra de jardín. Sólo hay una diferencia, mientras en tiempos de crisis estos universos de barrio padecen la crisis como cualquier otro negocio, los ABCD de la comida, cuatro empresas monstruosas nacidas y crecidas en el regazo de mamá capitalismo y papa desregulación, ganan todo el oro del mundo diciendo que fabrican comida cuando en realidad se lucran hambreando a millones de seres humanos. Y lo hacen desde la invisibilidad.

Es muy difícil sumergirse en las entrañas de estas empresas y sus infinitas subsidiarias pero hay dos cosas obvias. Primera, si entre ellas cuatro controlan, como es el caso, el ¡90%! del mercado mundial de cereales;  si el mercado no tiene ninguna regulación (ni aranceles o cuotas de importación/exportación, ni reservas publicas de cereales, ni políticas de precios); y si las pocas normas  que se dictan son supervisadas por las propias ABCD, es fácil deducir que son sus decisiones quienes verdaderamente marcan el precio de dicha materia prima y por lo tanto de todos los alimentos que incluyen arroz, trigo, maíz, etc. Segunda, si las ABCD (junto con algunas entidades financieras) han degustado los brutales beneficios que les genera especular con la comida y la tierra de cultivo, como sangre para vampiros, seguirán chupando del hambre de los demás si nadie les pone coto. Dreyfus, por ejemplo, ha creado su propio instrumento de inversión Calyx Agro Ltc, para «obtener beneficios del creciente sector del agronegocio y del potencial de apreciación de la tierra, adquiriendo tierras que actualmente se explotan con baja tecnología o que se utilizan para el pastoreo».

Las últimas crisis alimentarias han permitido que la sociedad civil conociéramos y denunciáramos como de la comida y la tierra se ha hecho objetos de especulación. El foco se ha centrado en los bancos y sus actividades en los mercados financieros ligados a los alimentos, con campañas publicitarias del tipo ‘el negocio de alimentar el mundo’ que han merecido todo el rechazo de la sociedad. Aunque el papel que juegan los ABCD es complejo y lejano debemos tomar conciencia por su importancia en el precio de las materias primas. Por parte  de los movimientos campesinos, en cualquier caso, la respuesta que ha llegado ha sido clara: Soberanía Alimentaria. También ahora hay que responder. No son normas para que las ABCD ganen menos dinero lo que necesitamos, lo que se requieren son políticas a favor de la Soberanía Alimentaria para que la alimentación, que no es una mercancía, nos llegue de muchas, pequeñas y humanas agriculturas.

De todo un abecedario alimentario.

14 comentarios en “EL ABCD DE LA CRISIS ALIMENTARIA

  1. Excelente artículo, sobre el pastoreo añadiré solamente que fue el propio estado español quien en los años cincuenta expropió pueblos enteros para repoblarlos con pinos. Comunidades enteras que vivian del pastoreo fueron exterminadas en el pirineo aragonés.

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  3. He aquí un defensor de la Soberanía Alimentaria. Defensor que se consuma lo que se produzca en tu zona y por ende se entiende que del proteccionismo. Defensor de métodos de cultivo sin productos fitosanitarios. Defensor de volver todos a trabajar en el campo horas y horas para poder subsistir.
    Hoy en día se produce en el mundo comida para 9000 millones de personas. El problema del hambre es un problema del capitalismo . Un problema del mercado, no del método de producción de los alimentos. Y la solución es socializar dichos medios de producción, la maquinaria, campos, técnicas, patentes e ingeniería agrónoma.
    Con dicha Soberania se pretende volver al feudalismo en resumen. Ser más vulnerables ante las plagas y reducir la productividad de las tierras de cultivo. Por tanto se reduciría drásticamente la producción mundial y en el caso de llegar a cubrir la demanda tendríamos que dedicar bastantes horas durante el día los meses d cultivo a cuidar de las tierras.
    La humanidad no se merece eso. Se merece trabajar 2 o 3 horas al día y dedicar el resto de su tiempo a desarrollarse como seres humanos . No se merece volver a ser esclava del campo.

    • Yo no quiero ser esclava del campo, pero si quiero saber lo que como (en el sistema alimentario actual no es tan facil como nos pensamos) y que nadie haga “el gran negocio” con algo tan básico como es el derecho a la alimentación de todas y todos.
      Creo que “nadie” quiere volver al feudalismo, ni a las 24 h de trabajo esclovo en el campo, ni se rechaza las nuevas tecnogias en su conjunto y sin analisis, pero la demagogia es barata. Ya que a pesar de producir alimentos para 9000 millones como dices y siendo unos 7000 millones hoy, una gran parte de la poblacion mundial pasa hambre o mal come (en el aplio sentido pues los 1500 millones de obesos que hay desde luego son muestra tambien del fallo del sisitema alimentario). Y la salud se resiente por la ingesta de la comida industrudial que tanto se defiende desde algunos sitios donde se confunde calidad y cantidad, o simplente se quiere ignorar, con algún interés, no cabe duda.
      Yo apoyo el proteccionismo global del Derecho a la Alimentación de los pueblos, como un bien global. Y no el que se practica actualmente por las mismas potencias que especulan y promueven la desrregulación, pero para otros.
      Y sobretodo no quiero que para desarrollarme yo como persona (cosa por otro lado que nos merecemos todas y todos) una parte del mundo le dedique incontambles horas a producir en las peores condiciones alimentos que nunca veran y biocombustibles para que los gobiernos de turno se pongan la medalla del progreso “sostenible”.
      Efectivamente es un problema del mercado, y de las politicas que se mantienen desde los diferentes países y orgnismos internacionales a este respecto. Pero tambien es un problema de modelo de producción muy relacionado con el modelo de consumo. La soberania alimentaria no se reduce a los tipos sistemas de produción y a la produción-consumo local. Va mas allá que eso y además pretende que nuestra alimentación no ponga en riesgo las posibilidades de alimentación de las generaciones futuras. A mi parecer bastante importe.

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