De la distopía a la utopía

Gustavo Duch, 11 de abril 2020. Revista CTXT

Dicen muchas voces, con acierto, que no debemos volver a la normalidad pues la normalidad es injusta y destructiva. Desde el punto de vista agrícola y alimentario, lo corriente, habitual y mayoritario en los países industrializados es, además de injusto y destructivo, distópico. Pero parece que lo ignoramos. Al menos durante varios decenios buena parte de la población mundial nos alimentamos a partir de sistemas agroalimentarios disfuncionales que muchos autores de novela fantástica o catastrofista ni siquiera podrían imaginar. Porque es muy loco capturar pescado en Alaska, mandarlo a la China para su procesamiento y venderlo en EE.UU. fileteado y listo para freír. Porque es muy loco deforestar el Amazonas para cultivar soja que se mandará a España donde con ella engordaremos lechones traídos de Dinamarca para acabar exportando lomo embuchado a la Conchinchina. Porque es muy loco comer naranjas en verano y tomates en invierno, porque es muy loco comer carne tres veces al día; porque hasta la alimentación de los astronautas con sus alimentos hiperenergéticos parece más sensata que encontrarse en el supermercado envases de plástico con gajos de mandarina peladitos y listos para degustar. Como un self service, añadan ustedes mismos otros muchos ejemplos que incrementarán una lista de disparates responsables del hambre en medio mundo y la obesidad en el otro, de la extinción del oficio campesino, de la deportación rural al medio urbano y del calentamiento de todo un planeta. Y, con sus monocultivos invadiendo todo centímetro de tierra cultivable, responsables también de la pandemia vírica actual, como muy bien advertían estudios publicados hace más de diez años.

No parece, de momento, que la cordura alimentaria llegue a la mente de nuestras administraciones. La crisis sanitaria actual está adoptando una serie de medidas que parece quieren reforzar este modelo distópico y disfuncional. Más de 500 organizaciones de todo el estado han denunciado, por ejemplo, que no tiene ninguna lógica que se cierren los mercados no sedentarios por la emergencia sanitaria. Como bien se sabe, la mayoría de estos mercados campesinos se suelen celebrar al aire libre, en espacios abiertos, muy diferente a los espacios cerrados de las grandes superficies. Como tampoco puede entenderse, a no ser que el urbanocentrismo haya reseteado por completo nuestras mentes, la prohibición de acudir a cuidar del huerto de autoconsumo, una práctica que, con unos requisitos mínimos, solo puede favorecer a la salud de las personas afortunadas (y visionarias) de estos espacios de vida y biodiversidad. Más que nunca ahora es importante favorecer una alimentación de proximidad, fresca, ecológica, que distribuida por cada célula de nuestro cuerpo nos fortalezca y entregue salud.

Pero pareciera, si creyera en las teorías conspiratorias, que todo está pensado para rematar lo poco que nos queda de vidas autónomas o comunitarias. Que llegará el día que se decrete, por el bien común, la expropiación de todos los huertos y tierras cultivables para entregarlas a las multinacionales. Que por la seguridad nacional se prohibirán para siempre todas las fórmulas de venta directa. De forma que gracias a la eficiencia, nunca en entredicho, de las multinacionales nos llegará a cada casa, una vez al día, un señor de Amazon con un paquete de Mercadona. Con tres barritas nutritivas: desayuno, comida y cena.

 

9 comentarios en “De la distopía a la utopía

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  4. Mi sistemas de articulado siempre es, apuntar el problema, analizarlo si se quiere, con neologismos o sin ellos, y proponer a la vez, una o diversas propuestas de solución. Acertadas o no. Si no es así, ya no me interesan más las criticas, y los análisis, que los hay a miles, tantos como gente que tenga teclado de ordenador. Después del coronavirus, NO HAY QUE VOLVER A LA NORMALIDAD, HAY QUE CANVIARLA. Ja no utilizare Amazon, ni productos alimenticios embasados en plasticos, providentes de tierras lejanas, ni consumiré productos alimenticios industrializados, ni monopolizados…reduciendo al minimo el consumo de productos carbonados, y a más, los de proximidad, en mercados locales, no en grandes areas de multinacionales. Asi cambiaremos el mercado (y de otras muchas formas). No mirare tampoco en los periódicos, la sección financiera… A los políticos, les exigiré experiencia de gestión previa,- devben saber lo que es gestionar una empresa, aun que fracasen en el empeño- antes de votarlos inexpertos, políticos profesionales que viven del cuento, deberían presentarse, por orden de letra, en listas abiertas, no de partidos, que solo tienen interés egoísta, sin importarles un bledo el gestionar bien la cosa publica, donde la gente, poner la crucecita a quqien le plaza, por su curriculum, no como ahora que nos los colocan las elites y castas. … y asi seguiría. Acciones, no discursos.

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  6. Lo que criticas es e capitalismo tal como existe y existió desde que las ciudades italianas dominaron el comercio del mar Mediterráneo. La plusvalía está en el comercio donde el comerciante conoce los precios en el punto de salida y en el punto de llegada y puede vender los productos por encima del costo de producción local.y al precio que pueden pagar los que reciben la mercancía. Esta plusvalía se alarga en el tiempo en base al dominio militar y sus secuelas la intimidación y exclusión.

    Esto se aplica también a la mano de obra, que se somete a dictaduras. Esto fue dominado por Inglaterra, al ganar las diferentes guerras de los siglos XVIII al XX. Actualmente se presenta como producción internacional que nadie entiende por que se hace, pero es el resultado del triunfo de Inglaterra en la II Guerra Mundial y en los últimos 30 años al desplazamiento de los empresarios norteamericanos del poder en favor de los monopolistas que ocurrió con Nixon y Reagan.

    El mayor éxito de los monopolistas fue su acuerdo con el poder totalitario chino que les suministra mano de obra esclava y no le pone limites a la contaminación, destruyendo el planeta y presionando a la baja los salarios y destruyendo el estado de bienestar. europeo y de todo el mundo. Con consecuencias mayores en los países de la periferia que han tenido que conformarse con las maquilas.

    • No nos conformamos. Nos someten usando a la “prensa” mentirosa y ruin. Nos gobiernan dictadores ignorantes o nos esclavizan bajo una economía asfixiante. El conformismo es posiblemente una respuesta de adaptación a condiciones sumamente injustas.

      • Si, el conformismo viene después del dominio militar, los países son presionados con la fuerza y para permanecer aceptan las condiciones del vencedor. El sistema de dominación británico sobre los países independizados de España creo una capa social de adaptados que recibía las migajas del comercio en desventaja que practicaron con nuestros países. Los beneficiarios de ese dominio establecieron medios de comunicación y se aliaron con militares y dictadores para mantener el status quo del comercio en desventaja. De vez en cuando ha habido rebeliones, La mayoría con objetivos dispersos de la lucha contra el monopolio del comercio, buscando un comunismo que trae mas desindustrialización y hambre que la realidad existente. Los países de América que no se sometieron en un principio al comercio en desventaja fueron Paraguay, que le hicieron la guerra de la Triple Alianza y Estados Unidos que lo sabotearon continuamente hasta dominar la mayor parte de su economía, y ahora está sirviendo de cooperador en el monopolio del comercio.

  7. Lo que criticas es el capitalismo tal como existe y existió desde que las ciudades italianas dominaron el comercio del mar Mediterráneo. La plusvalía está en el comercio donde el comerciante conoce los precios en el punto de salida y en el punto de llegada y puede vender los productos por encima del costo de producción local.y al precio que pueden pagar los que reciben la mercancía. Esta plusvalía se alarga en el tiempo en base al dominio militar y sus secuelas la intimidación y exclusión. No esta demás decir que esto lo oculto Marx en su elefantiásico libro El Capital y en toda su obra.

    Esto se aplica también a la mano de obra, que se somete a dictaduras. Esto fue dominado por Inglaterra, al ganar las diferentes guerras de los siglos XVIII al XX. Actualmente se presenta como producción internacional que nadie entiende por que se hace, pero es el resultado del triunfo de Inglaterra en la II Guerra Mundial y en los últimos 30 años al desplazamiento de los empresarios norteamericanos del poder en favor de los monopolistas que ocurrió con Nixon y Reagan.

    El mayor éxito de los monopolistas fue su acuerdo con el poder totalitario chino que les suministra mano de obra esclava y no le pone limites a la contaminación, destruyendo el planeta y presionando a la baja los salarios y destruyendo el estado de bienestar. europeo y de todo el mundo. Con consecuencias mayores en los países de la periferia que han tenido que conformarse con las maquilas.

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