Progreso a domicilio

La Fertilidad de la Tierra, Verano 2020, Gustavo Duch

Han llamado a la puerta de mi ventana. He abierto sin titubear y silencioso, el dron, como una cigüeña, me ha traído el pedido que tan solo una hora antes había solicitado desde mi teléfono móvil. Todo cien por cien ecológico que yo soy muy maniático con lo que como. Y me ahorro tener que abrir la puerta a un desconocido que vete tú a saber qué virus me contagia. Qué venga alguien y me diga que esto no es progreso.

Claro que es progreso, lo que deberíamos preguntarnos es ¿hacia dónde progresamos? El impulso que la pandemia del coronavirus le da a lo no presencial será definitivo para consolidar una tendencia que ya estaba tomando mucho protagonismo en la economía capitalista globalizada.

Cierto es que también durante el confinamiento el reparto de cestas a domicilio ha sido una práctica impulsada con éxito desde los movimientos agroecológicos, de la que – estoy convencido – debemos de estar orgullosas. Ha sido un ejercicio de resiliencia imponente, sustentado en la flexible telaraña que interconecta a las y los actores de estas rutas alimentarias. Mientras los circuitos convencionales de distribución de alimentos disponen de mucho esqueleto en su haber (mercados, supermercados, almacenes, etc), los circuitos agroecológicos son todo puro músculo. Y corazón, porque muchas están siendo, también, las iniciativas de carácter social qué esta crisis nos va a exigir ampliar.

Lo agroecológico no es solo producir en ecológico, es situarse en escenarios de economías con vocación social y solidaria. Y con un componente ‘de contacto’ importante. Queremos que el productor o productora “mime” los cultivos y anhelamos el “abrazo” entre quien produce y quien consume. Pero a mi entender no debemos renunciar a fórmulas comerciales. Con creatividad sabremos darle a cualquiera de ellas el paisaje en el cual nos sentimos a gusto.

Llaman a la puerta, abro es Mirabel, una de las muchachas de la cooperativa de bicis de mujeres migrantes que está asociada a mi cooperativa de consumo. Le pedí que me acercara mi cesta, que esta semana ando muy liado. Sé que pasan por mi bloque semanalmente para llevarle la cesta a Don Andrés, del séptimo, que con la diabetes cada vez le cuesta más caminar. Voy a prepararle una infusión y charlamos un rato.

Les veïnes de la Xarxa de Suport de Porta s’organitzen per a la recaptació i repartiment d’aliments al barri|DAVID AGUINAGA

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