Nuestras mafias de la migración

Gustavo Duch, revista SoyComoComo, 20 de noviembre 2020

Esta misma mañana, una periodista radiofónica me decía: “No lo puedo aguantar, tengo una angustia enorme y se me rompe el corazón. No sé qué podemos hacer.” No se refería a la pandemia: acababa de emitir un programa sobre el drama de las personas migrantes. Su “qué podemos hacer” es extremadamente importante, pero aún más “qué podemos dejar de hacer”. Y aunque hable en plural, me refiero a las administraciones públicas.

Justo cuando los puertos de Canarias están repletos y hacinados de personas rescatadas de pateras, justo cuando la morgue llamada Mediterráneo pone el cartel de completo, justo en este mismo momento, leo que la Unión Europea aprueba el protocolo pesquero por el cual se mantiene su acuerdo pesquero con Senegal, que dará acceso a las aguas del país africano durante cinco años más.

Progresivamente, desde 1979 hasta ahora, este tratado es la fórmula legal que permite –y creo que hay que ser asertivo– robar los recursos pesqueros que eran sustento para una parte muy importante de la población local. Miles y miles de familias pesqueras, justamente gracias a esas pateras, tenían en el mar su sustento diario que ahora solo pueden buscar a miles de kilómetros de sus costas.

En concreto, el nuevo acuerdo permite que un total de 28 atuneros cerqueros congeladores, diez cañeros y cinco palangreros de España, Portugal y Francia puedan pescar hasta 10.000 toneladas al año de atún. Junto con dos arrastreros españoles que también podrán realizar capturas de hasta 1.750 toneladas de merluza negra anuales. La contribución o chantaje –para dejarme de eufemismos– que la UE pagará a Senegal ascenderá a 1,7 millones de euros al año. ¿Cuántas personas pueden alimentarse con 12 mil toneladas de atún y merluza? ¿Cuántos medios de vida han sido anulados a cambio de unos fondos que vete tú a saber dónde se quedan?

Y no solo atún y merluza. Resulta que estos barcos “sin querer” también capturan mucha pota y, dado que este cefalópodo no está incluido en el acuerdo como especie objetivo, se ven obligados a descartarlo por la borda. La solución que plantea el sector pesquero español es obvia: “Que incluyan la pota como especie objetivo”. Ya que se paga, ¿verdad?, qué mejor que tener acceso a todo.

Ahora que sabemos tanto de epidemiología, en esta nueva y dramática oleada migratoria, vuelvo a detectar que ignoramos el origen de la enfermedad: la avaricia de un sistema capitalista que, por hacerse con bienes cada vez más preciados, llega a cualquier extremo. Detrás de la pesca, la ruina de miles de familias africanas. Detrás de los fosfatos, un mineral muy escaso, pero de uso corriente como fertilizante para la agricultura industrial, la complicidad con Marruecos frente a su ocupación del Sáhara Occidental.

6 comentarios en “Nuestras mafias de la migración

  1. La responsabilidad de proteger los océanos recae no sólo sobre los políticos quienes definen las condiciones nacionales e internacionales de protección de los ecosistemas, sino también es tarea de cada individuo. La exigencia a los políticos para que tomen medidas más efectivas frente a esta problemática deben de estar acompañadas del compromiso de cada uno de nosotros por actuar en una forma más responsable en la promoción de la defensa de las metas por la protección de los océanos.
    Lo que ahora queda de todos los océanos ricos comparado con lo que existió entonces, es como el esqueleto de un hombre enfermo, tras ser devastados queda sólo el desnudo esqueleto…. Hay algunos océanos que ahora no tienen más que comida para copépodos; pero no hace mucho tiempo estuvieron llenos de cardúmenes de peces.

  2. A los que habitamos en la península, Lesbos nos pilla lejos, Canarias también, pero la sentimos nuestra. Paraísos vacacionales que se convierten en campos de refugiados. Parece que siempre es causa de guerra y hambrunas que surgen como de la nada, un infortunio que aplasta siempre a los mismos. Gracias por hilar ese relato de lo colonial, los intereses económicos y las miserias humanas que se hunden en los mares o llegan a nuestras costas.

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